EXPERIENCIA VIRTUAL PERONISTA

DELEGADAS

Una vez conquistada la ley de voto femenino en 1947, Evita construyó una herramienta clave para concretar un gran salto adelante: el Partido Peronista Femenino, un despliegue territorial descomunal, y muy poco conocido, para “censar” a las mujeres, convocarlas a la vida política, lograr que voten por Perón y accedan a cargos de representación.

De este entramado territorial fueron pioneras un grupo de 24 delegadas censistas que en todo el territorio nacional salieron a hacer política.

Las delegadas eran amigas y confidentes de Evita. Constituían “un ejército de Evitas”, para algunos o eran “Las espías de los barrios”, según los opositores. Porque esas mujeres le informaban todos los domingos por teléfono a Evita cada uno de sus movimientos políticos.

A caballo, en bote, en autos con megáfonos, en carros o gastando las suelas de los zapatos, las delegadas censistas hicieron una tarea titánica: en 1951 existían en todo el país 3600 unidades básicas, tantas como subdelegadas a cargo.

Todas ellas agitaron la candidatura de Evita a la Vicepresidencia. Y aunque no lo lograron, cuando las mujeres argentinas votamos por primera vez, fueron 26 las diputadas y 6 las senadoras nacionales electas, entre muchas más que ingresaron a las legislaturas provinciales.

Evita describía a las delegadas como infatigables, fervientes, fanáticas, intrépidas, dispuestas a trabajar día y noche. “Sacrifiquemos: no pensemos en horarios ni en nada, estamos luchando por el ser o no ser de la patria”.

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