Blanca Elena E. de Rodríguez _San Luis

Blanca de Rodríguez (San Luis)

Una vez conquistada la ley de voto femenino, Evita construyó una herramienta clave para concretar un gran salto adelante: el Partido Peronista Femenino, un despliegue territorial descomunal, y muy poco conocido, para “censar” a las mujeres, convocarlas a la vida política, lograr que voten por Perón y accedan a cargos de representación.
De este entramado territorial fueron pioneras un grupo de 24 delegadas censistas que en todo el territorio nacional salieron a hacer política. Eran mujeres de base, de clase media, maestras, trabajadoras, amas de casa, madres, esposas, abogadas, tangueras. “Todas pueden serlo menos las aristócratas y burguesas por tener una vida vacía, fácil y sin objetivos”. Blanca fue la encargada de convocar a las mujeres de San Luis a la militancia peronista. 
Todas trabajaban bajo el mandato que les había dado Evita: organizarse alrededor de la doctrina y la causa peronista; hacer un partido independiente del de los hombres; consolidar la unidad y trabajar en torno a los derechos de las mujeres. Tener en claro que: “Sólo las mujeres salvarán a las mujeres”.
Las delegadas eran amigas y confidentes de Evita. Constituían “un ejército de Evitas”, para algunos. O eran “Las espías de los barrios”, según los opositores. Porque esas mujeres le informaban todos los domingos por teléfono a Evita cada uno de sus movimientos políticos.
A caballo, en bote, en autos con megáfonos, en carros o gastando las suelas de los zapatos, las delegadas censistas hicieron una tarea titánica: en 1951 existían en todo el país 3600 unidades básicas, tantas como sub-delegadas a cargo.
Todas ellas agitaron la candidatura de Evita a la Vicepresidencia para las elecciones de 1951. Y aunque no lo lograron, cuando las mujeres argentinas votamos por primera vez, fueron 26 las diputadas y 6 las senadoras nacionales electas, entre muchas más que ocuparon cargos políticos. En la provincia de San Luis, el 72,8% de las mujeres votaron por el peronismo. 
La labor parlamentaria de las primeras mujeres legisladoras de la patria fue intensa. Presentaron miles de proyectos de leyes orientadas a todos los temas, pero siempre privilegiando la ampliación de derechos de las mujeres, lxs trabajadores, lxs humildes, lxs niñes y lxs ancianxs. 
A partir del golpe de Estado que derrocó a Perón en 1955, las mujeres del Partido Peronista Femenino fueron perseguidas y encarceladas. Acusadas de “traición a la patria”, “fanática peronista”, “asociación y enriquecimiento ilícito”. Tal fue la embestida, que muchas de sus historias se perdieron.
Hoy, a casi setenta años de la primera vez que las mujeres votamos y fuimos elegidas, es muy poco lo que sabemos de ellas ni cómo fue que protagonizaron una experiencia política inédita en el mundo. Por ello, es necesario y urgente, recuperar estos fragmentos perdidos de peronismo y conquistar el primer feriado nacional, feminista y popular.  

 

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